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Esta falla propone reflexionar con ironía sobre la pirámide de valores que sustentan la sociedad actual. Lo hace con una escultura en forma de tótem para representar ese símbolo icónico y lleno de significados que ha sido admirado y adorado en la mitología de diferentes culturas y sociedades. Una estructura que nos propone un recorrido entre lo imaginado y lo real, lo anhelado y lo vivido, lo sobrenatural y lo terrenal para concluir en su cúspide con una reflexión que todos conocemos: en la sociedad actual el dinero rige nuestra existencia.

En su base circular encontramos el universo que sujeta la vida y que conecta con el ser humano en un tiovivo de figuras que representan por igual la naturaleza y la mitología creada alrededor de ella. Unicornios, figuras animales, ángeles pasivos que contemplan al espectador dan paso a un segundo nivel en el que la impronta humana, en forma de construcción de ladrillos, sujeta a una civilización que mira incrédula lo cambiante y lo cíclico de nuestras vidas.

Cuatro caras humanas con piel de diferentes tonos representan a la humanidad y muestran la esencia que subyace en cada individuo para indicarnos que a pesar de tener diferentes orígenes, compartimos una misma piel y un mismo destino. Los colores vibrantes de dos de estas caras representan lo joven, lo nuevo, el camino por recorrer, mientras que la ausencia de color (grises) en las otras dos caras representan la experiencia, lo conocido, el camino recorrido.

Una estrella con infinidad de picos y colores reposa sobre las cuatro caras en forma de corona para continuar construyendo nuestra estructura de tótem. Se trata de la icónica “Kaos Star” una colorida y asimétrica rosa de los vientos que nos viene a decir que no importa dónde estés, o lo que estés haciendo, que lo importante es tener tus propias referencias para conseguir tus metas. Una declaración de libertad y optimismo para este mundo en el que nos ha tocado vivir.

En la cúspide de nuestro tótem encontramos una interpretación de dos musas clásicas en forma de mujeres pájaro que alzan y protegen a un mundo alimentado por el dinero. Un mundo que no deja de ser una hucha en la que entra una moneda con la frívola sonrisa de la representación icónica de la felicidad en nuestros tiempos, un “Smiley” que disfruta de la posición que esta pirámide de valores le confiere.

En definitiva, una obra que utiliza un lenguaje propio para plasmar de forma estética, positiva y colorista el conflicto existencial de la sociedad contemporánea.

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